El modelo de Walter Dick y Lou Carey es uno de los más estructurados dentro del diseño instruccional. Se centra en la relación entre los objetivos, los contenidos y la evaluación, asegurando coherencia en todo el proceso formativo.
Se fundamenta en un paradigma conductista con enfoque sistémico, donde el aprendizaje se entiende como un cambio observable en el comportamiento, medible a través de objetivos claros.
Este modelo incluye varias etapas organizadas de manera secuencial, entre las que se destacan:
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Identificación de objetivos instruccionales
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Análisis de tareas y del contexto
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Análisis de los estudiantes
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Redacción de objetivos específicos
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Desarrollo de instrumentos de evaluación
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Diseño de estrategias instruccionales
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Desarrollo y selección de materiales
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Evaluación formativa y sumativa
A diferencia de otros modelos, Dick y Carey se caracteriza por:
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Ser un modelo altamente estructurado y detallado
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Tener un enfoque en objetivos medibles y evaluables
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Requerir una planificación rigurosa
Entre sus elementos clave se destacan:
- Alineación entre objetivos, actividades y evaluación
- Uso de evaluación formativa y sumativa
- Enfoque en resultados observables
En conclusión, este modelo es ideal para procesos formativos que requieren precisión, control y evaluación sistemática del aprendizaje.
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